Assilah: una escapada a un remanso de paz

Cuando se esconde el sol, reina el silencio. Las noches de Assilah descansan de los grupos de turistas que, durante el día, recorren todos sus pintorescos rincones. En la zona más cercana a las olas, el salitre salta por los aires a cada golpe contra las rocas. Unas jóvenes charlan en el fondo del espigón. Sus voces y el mar, nada más. 

Assilah, conocida en la antigüedad como Zilil, fue fundada por los fenicios, quienes establecieron allí un puerto para facilitar el comercio en el Mediterráneo. La importancia geoestratégica de este enclave marroquí creció a partir del siglo XV, cuando los portugueses la tomaron en 1471. Durante esta época, la ciudad se fortificó y se convirtió en un centro comercial clave en la ruta hacia las Azores y otros destinos en Europa y África. Tras la expulsión de los portugueses en 1589, Assilah pasó a manos de los árabes, y la ciudad fue del todo fortificada bajo el control de la dinastía alauita.

En el siglo XIX, durante el dominio colonial europeo, Assilah fue cedida brevemente a España, pero fue después de la independencia de Marruecos en 1956 cuando la ciudad experimentó un renacimiento cultural. A lo largo del siglo XX y XXI, Assilah se ha consolidado como un punto de encuentro entre las tradiciones árabes, bereberes, portuguesas y españolas.

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